Software chileno para talleres mecánicos
Recepción, cotizaciones, WhatsApp del cliente, repuestos y caja: todo tu taller en una herramienta que se maneja desde el celular, con las manos con grasa.
Revisamos cientos de reseñas de talleres sobre los sistemas que probaron — y sobre el cuaderno. Estos son los dolores que más se repiten.
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La reparación se escribe en el cuaderno, se pasa a la cotización y se digita de nuevo para cobrar. Tres veces la misma información, tres oportunidades de equivocarse.
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La aprobación fue de palabra, por teléfono, hace una semana. Y a la hora de pagar, nadie se acuerda. El que pierde siempre es el taller.
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Compraste un software pensado para oficina, con computador y manos limpias. En el taller el único computador es el celular, y a los dos meses todos volvieron al cuaderno.
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Años de clientes e historial atrapados en un cuaderno que se puede perder — o en un software que te cobra por devolvértelos si quieres cambiarte.
El ciclo completo del taller, sin digitar nada dos veces.
Escribes la patente y el sistema completa solo marca, modelo, año y motor. Con el teléfono del cliente queda creada la orden. Las fotos del estado del auto, con la misma cámara del celular — y si se corta la señal, no se pierden.
Tus trabajos de siempre quedan guardados con sus precios. El cotizador además recuerda cuánto cobraste la última vez por algo parecido. Armas el presupuesto en unos toques y sale por WhatsApp con PDF incluido.
Le llega un link — sin instalar nada — donde marca qué trabajos autoriza, aunque sea solo una parte. Queda registrado qué aprobó, cuándo y por cuánto. Se acabó el «yo nunca autoricé eso».
Cada auto en su columna: diagnóstico, esperando repuestos, en reparación, listo. Y el cliente recibe el aviso automático cuando su auto entra a trabajo y cuando puede pasar a buscarlo — nunca de madrugada, nunca repetido.
Le sacas una foto a la pieza y le llega a todos tus proveedores de una vez. Sus precios y plazos quedan en una tabla para comparar, y el costo del elegido alimenta la cotización con tu margen.
Se cobra exactamente lo que el cliente aprobó. Registras los abonos, el saldo se calcula solo y el comprobante le llega por WhatsApp.
Clientes, órdenes, historial y pagos se descargan completos en un clic, en planillas que abre Excel. Gratis, siempre, sin pedir permiso. Si un día te quieres ir, te vas con todo.
La Ley 21.719 rige desde diciembre de 2026 y también alcanza a los talleres. Torquería trae los plazos, el registro de consentimientos y el portal para que tus clientes ejerzan sus derechos. Tú trabajas; el sistema te respalda.
Sin matrícula, sin años comprometidos, sin letra chica. Te quedas porque te sirve, no porque firmaste.
Se instala en el celular como una app más y toda pantalla se opera con una mano. Botones grandes, mínimo tipeo: pensado para guantes, no para escritorio.
Nada de planes que esconden lo importante en la letra chica.
1 UF
al mes · precio fijo de por vida
El valor con el que entras no te sube nunca. Nunca.
Los módulos nuevos que vayamos sumando (agenda de horas, boleta y factura electrónica…) pueden tener un costo adicional — siempre opcional: si no los usas, no los pagas.
Sin instalación, sin proyecto de implementación, sin capacitación de una semana. Tu taller queda andando en cinco minutos.
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